De tu familia, ¿quién nació asistido por una partera? Seguramente pensarás en tus abuelos, quizá en tus padres o tíos. La partería es vigente a pesar de los mitos que giran alrededor de ella como una práctica en desuso u olvidada.

Hoy en día, se reconocen tres tipos de acercamientos a la partería: tradicional, profesional y autónoma.

Además, las asociaciones de parteras trabajan día a día por mostrar los beneficios, a las mujeres y al sistema de salud, de involucrarlas en todo el proceso reproductivo de las mujeres y parejas (desde la anticoncepción, gestación, embarazo, parto y puerperio) para brindar un parto seguro, respetuoso y en libertad.

La partería suele ser transmitida de generación en generación, resaltando la importancia del cuidado como expresión innata en la condición de las mujeres que buscan preservar los saberes de la vida y reproducción. Esto, especialmente en donde las embarazadas enfrentan restricciones para elegir una cesárea o un parto natural dada la escasez de alternativas del sector público de salud comunidades alejadas o de difícil acceso a estos servicios.

El desarrollo de esta práctica tiene una larga historia en nuestro país, comenzando aproximadamente en 1820, cuando las parteras tradicionales contaban con un enorme prestigio y recursos terapéuticos naturales.

Para 1833, nace la partería profesional con una cátedra de partería asociada con la carrera de Medicina y cirugía.

Ya en 1900, durante la década de los 60, son los médicos quienes atienden los partos en hospitales; en los 80, surge la iniciativa por una Maternidad Segura y continúan con la formación de parteras, aunque no se les da reconocimiento ni en capacidades clínicas ni en la sociedad.

Actualmente, el 96% de los partos en México es atendido en hospitales, provocando la saturación de los servicios o situaciones de violencia obstétrica y la medicalización excesiva durante el parto. México ocupa el 4° lugar mundial y el 2° en América Latina en tasa de cesáreas con un incremento del 50% durante los últimos 15 años.

Es así, que capacitar en partería es una estrategia costo-efectiva para mejorar la calidad de atención empero, sólo existen 11 programas de formación en partería que tienen como requisito para graduación atender al menos 40 partos.

La Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud (CIFRHS), conformada por la Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación Pública, acreditan los programas extendiendo una “Opinión Técnica Favorable”, lo que permite generar un registro de validez oficial de estudios, otorgando una cédula oficial para que se les pueda contratar en el sector público.

Sin embargo, no sucede lo mismo con las escuelas autónomas de partería, pues solo se les permite ejercer en el sector privado. Además, se encuentran con otra traba al momento de realizar sus prácticas, pues constantemente hay una falta de oportunidades.

Por otro lado, en relación a la inserción laboral, dentro del sistema de salud mexicano se encuentran 15 establecimientos con 187 parteras. En 9 de ellos se basan en un modelo de atención centrado en las mujeres, mientras que en los demás era un hecho aislado. Aunado a ello, no existen contratos o suelen ser a corto plazo, sin olvidar que se encuentran relegadas a la hora de atender partos con otros especialistas de la salud.

Si bien es necesario incluir las técnicas de salud correspondientes, la calidad del parto dependerá de las garantías de seguridad, equidad, aceptabilidad y accesibilidad de los servicios.

La fundación MacArthur llevó a cabo una entrevista a 40 parteras, 30 médicos y 127 usuarias de parto, aunque estos datos no son representativos a nivel nacional, pueden observarse ciertas tendencias.

Dentro del primer nivel de atención, tanto médicos como parteras reportan un alto grado de cumplimiento (93%) con las prácticas basadas en evidencia. El 80% de las mujeres entrevistadas mencionan que se les permitió deambular libremente durante el trabajo del parto y mencionan haber vivido más las prácticas basadas en la evidencia que aquellas que fueron atendidas en hospitales, así como un buen trato, confianza, tranquilidad, explicaciones y respuestas ante todas sus dudas.

DKT México junto con la Asociación Mexicana de Partería han generado alianzas para mejorar la atención post parto en cuanto a temas de anticoncepción, siendo las parteras las mujeres que se han capacitado en anatomía y salud reproductiva

Las parteras también buscan diversas capacitaciones constantes, entre ellas la colocación de Dispositivos Intrauterinos libres de hormonas, de nueva generación, con núcleo de plata que brinda 5 años de protección y entre el 97% y el 99% de efectividad para espaciar los embarazos y, con esta medida, las madres y padres puedan ofrecer una calidad de vida más óptima de cuidados y atención a sus hijos antes de decidir tener otro.

Si deseas conocer más sobre los temas de anticoncepción sin hormonas disponibles en nuestro país, mándanos un WhatsApp al 55 6066 8942 y resolveremos todas tus dudas.

Referencias: 

Aguirre y De la Barrera (2019) Siempre vivas: Una mirada transcultural a las prácticas y saberes de la partería tradicional en la zona costanera del departamento de Córdoba. Universidad de Córdoba. Recuperado de: https://repositorio.unicordoba.edu.co/flip/index.jsp?pdf=/bitstream/handle/ucordoba/2607/AguirreContrerasLeidy-DeLaBarreraPachecoLuis-.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Arguello y Mateo (2014) Parteras tradicionales y parto medicalizado, ¿un conflicto del pasado? Evolución del discurso de los organismos internacionales en los últimos veinte años. Recuperado de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-80272014000200002

Fundación MacArthur (2016) Partería en México. Recuperado de: https://mexico.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/Parteria_en_Mexico.pdf