La palabra clítoris proviene del griego kleitoris, que significa ‘montaña pequeña’. El clítoris mide, en promedio, de 10 a 13 centímetros (del cual sólo se ve una pequeña parte). No fue sino hasta el siglo XVI que el clítoris comenzó a ser descrito como una estructura física propia común a todas las mujeres, con la única función de causar placer. Sí señores ¡sólo sirve para proporcionar placer!
El clítoris está formado por tres partes:

1) El glande, que es la porción visible y sensible, con numerosas terminaciones nerviosas (se dice que tiene más de 8,000 terminaciones nerviosas, el doble que un pene), los labios menores sirven de capuchón al clítoris y es el equivalente al prepucio masculino (está compuesto de una capa externa queratinizada y una interna o mucosa).

2) El cuerpo, que está formado por dos estructuras denominadas cuerpos cavernosos.

3) Las raíces, que son la prolongación del cuerpo del clítoris hacia el hueso púbico, y se amoldan a la forma de los huesos pelvianos, formando una V invertida.

Como pasa con el pene, cuando las células de la cara interna del prepucio se descaman y hacen la degeneración grasa que les caracteriza, se forma el esmegma. Existe evidencia de que el prepucio produce lisozimas y citoquinas que poseen funciones inmunológicas. La higiene habitual impide la acumulación del esmegma para evitar irritación y adherencias como en casos de fimosis del clítoris.
El clítoris es muy sensible y se ha considerado por muchas culturas como un símbolo de sexualidad, la belleza femenina, la fertilidad, la pureza, el matrimonio y el parto; sin embargo, ese mismo grado de simbolismo ha sido su peor enemigo ya que hay culturas que practican la ablación (mutilación) del mismo con fines rituales, políticos, control social y hasta económicos.

La sensibilidad del clítoris es tan grande que una estimulación adecuada y placentera puede hacer que se llegue a los orgasmos más placenteros, incluso más placenteros que los que se logran durante la penetración.
Para lograr una estimulación adecuada del clítoris, te damos los siguientes consejos:

1. Nunca lo toques directamente. Lo mejor es empezar la estimulación rodeando hasta que se acostumbre a la sensación.

2. Usa lubricante todo el tiempo. Aunque la vagina empiece a lubricar, para iniciar la estimulación te hará falta tener un poco de lubricante a la mano que hará un acercamiento más cómodo y placentero.

3. Varía la estimulación. No te quedes con la idea del porno en donde tratan al clítoris como un timbre, no se vale quedarse pegado. Utiliza primero un dedo, luego dos, luego prueba con la palma de la mano, utiliza un vibrador (aunque no por mucho tiempo) y acaricia respetando la sensibilidad y lo que te va guiando la persona a la que le estás haciendo la estimulación.

4. Juega con el ritmo y la presión. Mantener un mismo ritmo sólo hará que el clítoris se proteja a sí mismo con una anestesia que limita la exploración y la disposición al placer.

Ahora que sabes que puedes llevar a alguien al cielo o al infierno, incluso si es tu propio clítoris. Trátalo con cariño y disfruta de sus beneficios.

 

Referencias:

Rodríguez Mir, Javier, & Martínez Gandolfi, María Alejandra. (2019). La cara oculta de la inclusión social: Cortes genitales femeninos, rituales y salud. Revista de El Colegio de San Luis, 9(18), 15-46. https://dx.doi.org/10.21696/rcsl9182019889
Velásquez, Nelson, Delgado, Roxana, & Briñez, Noramaika. (2015). Clítoris: aspectos anatomofisiológicos y patológicos. Revista de Obstetricia y Ginecología de Venezuela, 75(2), 105-121. Recuperado en 20 de noviembre de 2019, de http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0048-77322015000200005&lng=es&tlng=es.
La punta del clítoris tiene más de 8.000 terminaciones nerviosas, el doble que un pene. Recuperado de: https://www.mujerhoy.com/amor-y-sexo/punta,clitoris,tiene,8000,128403,10,2010.html
El misterio del orgasmo femenino. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150702_misterio_orgasmo_femenino_lp