A veces nos enfocamos en las infecciones de transmisión sexual que más nos asustan por el cuidado a largo plazo que implican, pero eso hace que se nos olviden las más comunes. En esta ocasión hablemos de los piojos púbicos.

¿Qué son?

Son pequeños insectos llamados Phthirius inguinalis (ladillas) de 1-3 mm que se pegan al vello púbico, pestañas, barba, bigote y cejas. Sí, son seres vivos que quieren comer de tu sangre.

¿Cómo saber que los tengo?

  • Comezón o picazón en genitales y ano
  • Fiebre leve
  • Sensación de malestar
  • Presencia de pequeños insectos o sacos de huevos (liendres) en el vello púbico
  • Frecuentemente aparecen manchas azules u oscuras, especialmente en los lados del abdomen y muslos producidos por un pigmento especial que inyectan los parásitos al picar.

¿Cómo son?

Son muy pequeños y se pueden ver a simple vista o con lupa, parecen cangrejos pequeños, son grises o amarillos, se oscurecen cuando están hinchados de   tu sangre, los huevos son blancos y se encuentran en la base del vello (púbico, axilar, pestañas, cejas, barba y pecho). Viven de 6 a 8 semanas. Una sola hembra produce en 8 semanas alrededor de 5,000 crías (¡OMG!). Tienen patas son cortas y fuertes y terminan en garras muy desarrolladas, éstas les permiten fijarse a los pelos más gruesos del cuerpo.

¿Hay tratamiento?

Hay tratamientos médicos (los caseros no funcionan), todos los involucrados deben usar tratamiento al mismo tiempo (incluso tu familia), lavar y aspirar la cama y otros lugares de la casa o habitación. El tratamiento tiene que repetirse a la semana porque la mayoría de los medicamentos no mata a los huevecillos, entonces se debe aplicar para matar lavar recién nacidas.

¿Cómo se contagian?

En juegos sexuales, contacto de genitales infectados y en contacto con camas de hoteles.

¿Cómo prevengo contagiarme?

Reduce el número de parejas sexuales en tu vida y evita las relaciones sexuales hasta que tú y tu pareja hayan tenido tratamiento.

Recuerda, tu salud sexual implica estar al pendiente de tu cuerpo y los cambios que haya en él. No queremos que vayas rascándote la entrepierna por la calle.

 

Díaz-Martínez, A. (1997). Actualidades de la pediculosis. Rev Cubana Med Gen Integr v.13 n.6 Ciudad de La Habana, nov.-dic.